
Es un negocio familiar, acogedor, con muy buen pescado y muy buen marisco de la bahía. El establecimiento visto desde fuera no invita a pasar; fachada vieja, la terraza con mesas de plástico, toldo de plástico con propaganda de cerveza, vamos la típica taberna de la zona.
Por dentro la cosa no varia mucho; la decoración es escasa y el mobiliario muy normalito.
El local está bastante limpio y el servicio de los camareros es muy amable. El conjunto de todo esto hace que tenga ese encanto de comer en un sitio en el que se siente uno en un lugar que no ha sido encontrado por todo el mundo, sin ese bullicio de gente (por lo menos entre semana). Lo recomiendo.
Precio medio: 20/30 €
Atención: 7/10
Calidad/precio: 9/10
Presentación: 5/10
Terraza: Si
Parking : No (Justo enfrente hay uno)
Recomiendo el pescado frito en general, los pescados a la plancha y el marisco. Los postres aunque no son caseros, cuenta con 3 cartas (Nestle, Montero y La Cobijada), esta última nos sorprendió gratamente.
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